Aula Virtual
La gestión de evidencias constituye una parte esencial del trabajo del operador de CCTV, ya que asegura la validez, trazabilidad y confidencialidad de los registros audiovisuales generados.
Este módulo enseña las técnicas necesarias para preservar grabaciones, aplicar la cadena de custodia y mantener la seguridad digital y física de los sistemas de vigilancia.
Se entiende por evidencia toda grabación, imagen o registro que permite demostrar un hecho observado.
Su valor depende de tres factores: integridad, autenticidad y conservación.
El operador debe reconocer la importancia de estas pruebas como herramientas de respaldo en auditorías o investigaciones.
La administración de material audiovisual se basa en los siguientes principios:
Integridad: la información no puede ser modificada.
Trazabilidad: todo acceso o copia debe quedar documentado.
Confidencialidad: los archivos deben estar protegidos de terceros no autorizados.
Estos principios garantizan la legitimidad del material ante instancias legales o administrativas.
El proceso de manejo de evidencias incluye:
Identificar y registrar el evento relevante.
Extraer la grabación desde el sistema (DVR/NVR).
Verificar la calidad y continuidad del archivo.
Etiquetar con fecha, hora y cámara.
Guardar la evidencia en un soporte seguro.
El respaldo se realiza bajo supervisión y siguiendo políticas institucionales.
La cadena de custodia documenta la ruta completa de la evidencia desde su captura hasta su entrega o archivo final.
Debe incluir:
Identificación del operador responsable.
Registro de cada transferencia.
Firma o validación de recepción.
Control del almacenamiento físico o digital.
Cualquier interrupción o error en la cadena puede invalidar la evidencia en instancias judiciales.
El operador debe proteger los archivos mediante:
Contraseñas personales seguras.
Almacenamiento cifrado o en servidores institucionales.
Respaldos automáticos o periódicos.
Eliminación controlada de archivos caducos.
El uso de dispositivos personales o copias no autorizadas constituye una infracción grave.
Frente a un suceso relevante, el operador debe:
Registrar los hechos en la bitácora o software VMS.
Notificar de inmediato a su supervisor.
Preservar la grabación sin interrupciones.
Generar un informe técnico detallado.
La rapidez y precisión en la actuación garantizan la validez del registro.
El operador también debe resguardar el entorno físico de trabajo:
Controlar el acceso a la sala de monitoreo.
Mantener los equipos en condiciones seguras.
Evitar manipulación no autorizada de dispositivos.
Resguardar contraseñas y llaves de acceso.
La seguridad física complementa la digital y fortalece el control operativo.
El manejo de grabaciones está regulado por:
Ley N° 19.628 sobre Protección de Datos Personales.
Código Penal: sanciona el uso indebido de imágenes o información.
Protocolos institucionales de confidencialidad.
El operador debe conocer y aplicar esta normativa para evitar sanciones.
Los informes deben ser:
Claros, objetivos y cronológicos.
Descriptivos de los hechos sin interpretaciones personales.
Firmados por el responsable y su supervisor.
Son el respaldo formal de la gestión de evidencias y parte fundamental del procedimiento de seguridad.
El operador de CCTV no solo observa, sino que administra información crítica para la seguridad institucional.
Aplicar correctamente los procedimientos de evidencia, custodia y resguardo garantiza la transparencia, confiabilidad y cumplimiento normativo del sistema de videovigilancia.