Aula Virtual
El administrador es una figura central en la gestión inmobiliaria. Su función principal es garantizar el buen funcionamiento del edificio y el bienestar de los residentes. Sus responsabilidades abarcan la mantención de sistemas, supervisión operativa, administración financiera y aplicación de la normativa vigente.
La Ley de Copropiedad Inmobiliaria en Chile establece estándares que orientan el ejercicio profesional del administrador. Aunque el registro no siempre es obligatorio, se espera que el administrador:
Posea conocimientos en gestión inmobiliaria.
Se registre en asociaciones profesionales o municipales según corresponda.
Cumpla con las exigencias de la Ley N° 21.442.
Este marco busca asegurar idoneidad, respaldo y profesionalismo.
El entorno actual exige mayor digitalización y transparencia. Los administradores deben adaptarse a:
Uso de software para gestión financiera y mantenciones.
Altos estándares de rendición de cuentas.
Manejo de comunidades con necesidades más diversas.
Cumplimiento de normativas ambientales y de eficiencia energética.
El rol se vuelve más técnico, complejo y orientado a la tecnología.
La administración eficiente requiere conocer y gestionar los principales sistemas de un condominio:
Estructurales: integridad y estándares constructivos.
Eléctricos y mecánicos: ascensores, ventilación, iluminación.
Seguridad: CCTV, control de accesos, protocolos de emergencia.
Sanitarios y de agua: bombas, cañerías, redes internas.
Áreas comunes: jardines, estacionamientos, espacios recreativos.
El administrador debe supervisar planes de mantención preventiva y correctiva.
El traspaso entre administradores debe garantizar continuidad operativa. El proceso incluye:
Recepción: análisis de documentación financiera, contratos, inventarios y estado de instalaciones.
Entrega: informe de balances, pagos pendientes, historial de mantenciones y recomendaciones.
Acta de traspaso: documento formal que respalda la transferencia.
Una entrega ordenada previene conflictos y mantiene la estabilidad del condominio.
La administración debe promover una convivencia basada en el respeto y la igualdad. El administrador debe velar por:
Protección contra la discriminación (Ley Zamudio y Ley de Copropiedad).
Respeto a la privacidad en espacios comunes.
Accesibilidad universal para personas con discapacidad.
Protección de datos personales en la gestión comunitaria.
Estos principios garantizan un entorno inclusivo y seguro.
El administrador debe actuar con altos estándares éticos, fundamentados en:
Responsabilidad: priorizar el bienestar colectivo.
Honestidad: manejo transparente de recursos.
Confidencialidad: resguardo de la información personal.
Imparcialidad: trato equitativo y aplicación justa de normas.
La ética fortalece la confianza de la comunidad y previene conflictos.