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El proceso de reclutamiento, selección y capacitación constituye una de las funciones más estratégicas del área de Recursos Humanos.
Permite atraer, elegir y desarrollar a los colaboradores adecuados para cada puesto, asegurando el crecimiento organizacional y el cumplimiento de los objetivos institucionales.
El asistente de RR.HH. participa en la ejecución operativa de estos procesos, garantizando su desarrollo eficiente, transparente y documentado.
El reclutamiento busca atraer a personas calificadas para ocupar vacantes dentro de la empresa.
Su finalidad es generar una base de postulantes competentes y alineados con los valores de la organización.
Tipos:
Interno: selección entre los propios trabajadores, fomentando la movilidad interna y el desarrollo profesional.
Externo: captación de candidatos fuera de la empresa a través de portales, redes o avisos.
Ambos tipos pueden combinarse para obtener mejores resultados según el perfil del cargo.
El reclutamiento utiliza distintas fuentes según las necesidades de la empresa.
Fuentes internas: bases de datos de personal, promociones y recomendaciones.
Fuentes externas: plataformas laborales (Laborum, LinkedIn, Trabajando), ferias de empleo, universidades o headhunters.
El uso de canales digitales ha modernizado el proceso, ampliando el alcance y reduciendo costos de captación.
Un aviso laboral es el principal medio de comunicación con los postulantes.
Debe ser claro, inclusivo y ajustado al perfil del cargo.
Elementos esenciales:
Nombre del cargo y funciones principales.
Requisitos técnicos y personales.
Tipo de jornada y contrato.
Beneficios y forma de postulación.
Una redacción profesional mejora la imagen corporativa y la calidad de las postulaciones.
La selección busca identificar al candidato más adecuado mediante una serie de etapas estructuradas.
Etapas comunes:
Revisión curricular.
Entrevista preliminar.
Entrevista presencial o virtual.
Aplicación de pruebas.
Verificación de referencias.
Selección final y oferta de empleo.
El proceso debe ser objetivo y cumplir con la legislación laboral vigente, evitando cualquier tipo de discriminación.
La ficha de selección permite comparar postulantes y registrar la evaluación de cada etapa.
Se analizan variables como formación, experiencia, habilidades blandas y adecuación cultural.
El asistente de RR.HH. colabora en el registro, archivo y resguardo de esta información, asegurando trazabilidad y confidencialidad.
La entrevista es la herramienta principal para evaluar competencias, motivaciones y rasgos personales del candidato.
Tipos:
Estructurada: con preguntas predeterminadas.
Libre: espontánea y conversacional.
Por competencias: orientada a conductas pasadas ante situaciones laborales reales.
El entrevistador debe mantener una actitud profesional, evitar sesgos y registrar objetivamente las respuestas.
Las pruebas complementan la entrevista mediante la medición de capacidades cognitivas, emocionales o técnicas.
Psicológicas: evalúan personalidad, motivaciones y adaptabilidad.
Técnicas: miden conocimientos o destrezas relacionadas con el cargo.
Su aplicación debe realizarse bajo criterios éticos y respetando la confidencialidad de los resultados.
La inducción o onboarding busca facilitar la adaptación del nuevo colaborador al entorno organizacional.
Incluye la presentación institucional, políticas internas, funciones específicas y cultura de trabajo.
Una inducción bien planificada mejora la productividad y el compromiso desde los primeros días.
La capacitación fortalece las competencias de los trabajadores y promueve la mejora continua.
Para ser efectiva, debe partir de la detección de brechas entre el desempeño actual y el requerido.
Fuentes de información:
Evaluaciones de desempeño.
Cambios tecnológicos o normativos.
Solicitudes de supervisores o áreas técnicas.
El asistente puede apoyar en la recopilación y clasificación de esta información.
Una vez detectadas las necesidades, se diseña el plan de capacitación, el cual debe considerar:
Objetivos de aprendizaje.
Contenidos y metodología.
Cronograma y presupuesto.
Evaluación de resultados.
Las modalidades pueden ser presencial, e-learning o mixta.
El asistente gestiona la inscripción, control de asistencia, certificados y encuestas de satisfacción.
El employer branding o marca empleadora es la imagen que proyecta la empresa como lugar para trabajar.
Un entorno positivo y coherente con los valores institucionales atrae talento y mejora la retención.
Factores que fortalecen la marca empleadora:
Comunicación interna efectiva.
Reconocimiento y bienestar laboral.
Oportunidades de desarrollo.
Reputación ética y social.
El asistente puede colaborar en la difusión de estas iniciativas y en la promoción de la cultura organizacional.
El reclutamiento, selección y capacitación son pilares fundamentales para la gestión del capital humano.
El asistente de RR.HH. actúa como nexo entre los procesos administrativos y el desarrollo de las personas, garantizando que cada incorporación y capacitación aporte valor real a la organización.
Una gestión profesional en estas áreas fortalece la productividad, la retención del talento y el bienestar general dentro de la empresa.