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La atención al paciente crónico en el ámbito farmacéutico requiere un enfoque integral que combine conocimientos técnicos, habilidades comunicativas y cumplimiento normativo.
El asistente de farmacia es una pieza clave en la orientación y acompañamiento de estos pacientes, actuando como nexo entre el usuario, el químico farmacéutico y el sistema de salud.
El paciente crónico es aquel que padece enfermedades de larga duración, como diabetes, hipertensión o asma, que requieren tratamiento continuo.
Su atención demanda constancia, educación y apoyo emocional, ya que la adherencia al tratamiento es fundamental para evitar recaídas o complicaciones.
El asistente cumple una función educativa y de apoyo técnico:
Verificar la correcta entrega de medicamentos.
Recordar la importancia del cumplimiento terapéutico.
Detectar posibles reacciones adversas o abandono del tratamiento.
Derivar casos complejos al químico farmacéutico.
Su rol no reemplaza al profesional médico, pero contribuye activamente a la continuidad del cuidado.
El acompañamiento comunicativo debe basarse en la empatía, paciencia y claridad.
El asistente debe:
Escuchar las inquietudes del paciente.
Utilizar lenguaje accesible.
Confirmar la comprensión de las indicaciones.
Evitar juicios o recomendaciones médicas no autorizadas.
Una comunicación efectiva mejora la adherencia y fortalece la confianza.
La adherencia terapéutica es el cumplimiento de las pautas médicas en cuanto a dosis, horario y duración.
El asistente puede apoyar mediante recordatorios, explicaciones claras y orientación sobre el uso correcto de dispositivos (como inhaladores o insulina).
El seguimiento de estos aspectos previene complicaciones y mejora la calidad de vida del paciente.
La farmacovigilancia garantiza la seguridad del tratamiento.
El asistente debe identificar y comunicar cualquier reacción adversa al químico farmacéutico para su registro en el ISP (Instituto de Salud Pública).
Este proceso forma parte de la gestión sanitaria obligatoria en todas las farmacias.
El ejercicio farmacéutico en Chile está regido por un marco normativo que regula la dispensación, almacenamiento y control de medicamentos.
Principales leyes y decretos:
Código Sanitario (DFL N° 725): regula las profesiones de la salud y el control sanitario.
DS N° 466/1984: reglamento de farmacias y droguerías.
Ley N° 19.937: establece la autoridad sanitaria del MINSAL.
Ley N° 20.724: fija las condiciones para la venta de medicamentos y la presencia obligatoria del químico farmacéutico.
Conocer estas normas permite al asistente actuar dentro de la legalidad y colaborar con el cumplimiento de la fiscalización sanitaria.
Los procedimientos normalizados aseguran calidad, trazabilidad y seguridad en la atención.
Entre los más relevantes:
Recepción y control de stock.
Verificación de fechas de vencimiento.
Registro de dispensación bajo receta médica.
Eliminación segura de residuos.
Conservación de medicamentos según temperatura y humedad.
El cumplimiento estricto de estos procedimientos minimiza errores y riesgos legales.
El asistente debe actuar con ética, respetando la privacidad del paciente y manteniendo confidencial toda la información sanitaria.
Nunca debe recomendar tratamientos ni modificar prescripciones médicas.
Su conducta debe reflejar responsabilidad, honestidad y compromiso con la salud pública.
La atención al paciente crónico combina conocimiento técnico, sensibilidad humana y cumplimiento normativo.
El asistente de farmacia debe ser un facilitador del tratamiento, garantizando que los pacientes reciban orientación clara, medicamentos seguros y atención respetuosa dentro del marco legal vigente.